La última vez que estuve en casa de
Guille de Zona 84 degustamos el magnifico último disco de los
Dictators. Ahora tocaban acá, a dos calles de donde estoy
viviendo, así que no podría dormir tranquilo si no iba a ver ese show.
Llegué del trabajo, me cambié de ropa y ya
estaba ahí. Un local con capacidad para cuatrocientas personas y ya
estaba bastante llenito. Traté de hacerme un lugar, vi. el camino
indicado y me incorporé a la barra. Sonaba "Story Of My Life"
de Social Distortion mientras pedía mi cerveza.
Remeras de MC5, The Stooges y
Ramones eran las que más se dejaban ver. No tuve que esperar más que
lo que duró mi cerveza para que los cinco newyorkinos estén sobre el
escenario. Una mítica banda de punk rock en la que toca el violero de
Manowar era digna de ser vista. La gente estaba expectante y
empezaron a tocar. El público presta su voz a todos los coros, pero
nadie queda ajeno a temas como "Stay with me", "Pussy And Money" o
"Who Will Save Rock And Roll". Cuando escuché este tema la
entrada ya estaba paga, que temazo.
Manitoba lleva la banda adelante,
sin necesidad de ser un cantante. Es un tipo que canta hablando, cuenta
historias con música de fondo. Ya no tiene la peluca que mostraba en la
portada de sus primeros discos, tiene un look medio gangsta-raper.
Algunos se cambiarían de vereda para no cruzarlo. Fue taxista por las
calles de Nueva York, no desencajaría saltando en una tribuna del fútbol
argentino. Es un arengador. Se ríe del público, de sus compañeros y de
él mismo. Es un grande.
El bajista es el motor de la banda. Le note
un cierto parecido físico a un dentista del que fui paciente. Es un tipo
tranquilo, pero está ahí. Canta un tema y todo. Te deja con la boca
abierta. Los violeros son una máquina, sobretodo Ross “The Boss”
Friedman, fundador de Manowar. Quien obviamente muestra su
pasión por el metal y cuando empieza a puntear el Diablo no mira para
otro lado. El batero también le da sin remordimiento.
Esperaba encontrarme con una banda achacada
por los años, pero todo lo contrario. Están en plena forma y rockean. Sí
que rockean. Poco después de las doce de la noche ya estoy en la cama,
mañana hay que seguir trabajando, pero estoy contento. Viva Dictators!