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Crónicas / Reverend Horton Heat (Barcelona) |
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03/11/08 -
Por: Pablo Ottaviano |

REVEREND
AND HORTON HEAT
Jueves 24 de Julio 2008
Sala Razzmatazz 2 (Barcelona)
Para ser sincero nunca fui un seguidor de
esta banda, ni siquiera tuve un disco. Había vistos algunos videos y
solía escucharla cuando visitaba a alguno de mis amigos de The Broken
Toys. De esas visita solo me quedó resonando el "It´s Martini
Time". Pero las expectativas por ver a El Reverendo
tan venerado por mis amigos estaban ahí, ascendiendo, a flor de piel.
Unas cervezas en el bar de la esquina y
cerca de las diez ya entrar al lugar. Lugar que suele oficiar de mega
disco, pero por el cual también han pasado incontables artistas de
renombre en el mundillo rockero. Para este evento estaba destinada una
sala en la que entrarán cómodas unas mil almas. Pero siendo generoso
creo que habrá estado a la mitad de su capacidad de público.
Extrañamente fue la primera vez que sentí
frío en un concierto. Sí, frío. El aire acondicionado parece ser que
estaba a tope. Me mezclé entre la gente. Me fui adelante de todo. Pero
igual, hacía frío. Un público en el que obviamente primaba el look rock
a billy, psychobilly y que también habría paso a algún que otro heavy,
de esos heavys que quedaron pelados, pero resistiéndose a la calvicie
mantienen el pelo largo y no cuidan su figura. El esteretipo del heavy
español diría yo.
Y el esperado trío americano empezó a
sonar. Inmutables, tema a tema sin darse un respiro. El Reverendo
no se comunica con el público más que para decir un eventual “thanks”
entre algunos temas. Cosa que me sorprendió un poco, esperaba otra cosa,
porque había visto videos de shows en los que relataba alguna historia,
presentaba los temas y cosas por el estilo. Igualmente hace hablar a la
guitarra, la guitarra habla por él. Y como de inglés yo sé tan poco como
él de español no me preocupa que no hable de más.
El contrabajista cumple, no la rompe, pero
cumple. Baila con el instrumento, se sube al contrabajo, deja que
El Reverendo también le pise el cajón, hace su show, aporta con
los coros y suda por los tres. Al batero seguro le tira más el metal que
la música de los cincuenta. Toca con doble pedal, pela. No me extrañaría
que para salir a tocar haya puesto como condición tocar un tema de
Black Sabath. Y eso hacen, tocan "Paranoid" y
“casualmente” lo canta el batero. El tema es muy bien recibido, se alzan
los típicos cuernitos y todos contentos. Además de esta versión, tocan
el clásico "Rock This Town" de Stray Cats, el
público ahí se mueve más suelto, se anima a bailar. Pero la gente se
sorprende para mal cuando hacen una versión de "Smell Like Teen
Spirit" de Nirvana. Al principio no causa gracia, queda
como desubicada, pero al final, por lo bajo y como con vergüenza, la
gente lo termina coreando.
Hacen un buen repertorio de temas propios,
liderados por las mágicas cuerdas de Jim Heath (A.K.A El
Reverendo). Poco menos de dos horas alcanzan para dejarme más que
conforme. Ahora hay que ir corriendo hasta al Metro, llegar antes de
medianoche o quedar como La Cenicienta, sin zapato y sin transporte. Me
voy contento, con la certeza de que no acudí a ningún acto religioso.
Amen.
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